La importancia del silencio

Me gustaría hablar de la importancia del silencio como base para poder construir una nueva relación con nosotros mismos.

En las relaciones humanas, no podemos construir una nueva relación con alguien si no permitimos que la otra parte hable. Con el cuerpo pasa lo mismo.

El silencio es para el cuerpo y para nuestro sistema nervioso como una medicina.

El silencio afecta a la vida. Es necesario para nuestro interior: para pensar, concentrarnos mejor, escuchar con atención, para entender, para proporcionarnos paz mental. Y es necesario para abrirnos: para comunicarnos con nuestro corazón y con el mundo.

Así el silencio se ha convertido en un producto de LUJO que nos hace mucha falta.

Integra momentos de silencio, o simplemente momentos de no hacer nada en tu día a día. Es más fácil de lo que piensas. Estos momentos de silencio son como regalos de descanso para tu sistema nervioso. Puedes empezar, por ejemplo, con 5 minutos sentado o tumbado con los ojos cerrados y en silencio, simplemente poniendo atención a tu cuerpo. Empezarás a entrar en contacto con sensaciones, mensajes y comunicaciones  con tu cuerpo.

El cuerpo disfruta con el movimiento

06Nuestro cuerpo disfruta con el movimiento, lo veo de forma constante en todas las sesiones presenciales que realizó, incluso en personas que tienen dolor, siempre y cuando se utilicen indicaciones basadas en su función.

No es necesario flexionar, elevar, ni tampoco estirar, empujar, contraer ni forzar ninguna parte que el cuerpo no desee mover de forma natural.

De hecho, la mayoría de esas acciones simplemente crean tensión, que es opuesta al movimiento.

Algunas indicaciones pueden incluso hacernos creer que no somos capaces porque no las entendemos o no conseguimos hacer aquello que se nos pide.

Cualquier postura, cualquier movimiento,  deben representar estabilidad y comodidad. Esto surge cuando todo el esfuerzo se relaja y se alcanza la unión. Es entonces cuando uno ya no se siente turbado y los opuestos se disuelven.

Es entonces cuando uno puede percibir una mejoría en la calidad, la coordinación, la velocidad y muchos otros factores relacionados con el movimiento y el cuerpo puede disfrutar de él conscientemente.

 

Entender el estrés

Si no lo has leído, te recomiendo que primero leas el artículo ¿Dónde está, qué hace el sistema nervioso?.

Nuestro sistema nervioso cumple con muchas funciones y tiene muchos mini sistemas dentro de él.

Uno que nos resulta de gran interés es el que se encarga de regular el estrés.

El sistema nervioso se divide en el sistema nervioso central, compuesto por el encéfalo y la médula espinal y el sistema nervioso periférico que consiste en las ramas nerviosas que surgen en el cerebro y la médula espinal.

El sistema nervioso periférico se divide en el somático y el sistema nervioso autónomo.

El sistema nervioso somático nos ayuda a sentir el mundo y mover nuestro cuerpo. Se encarga de las sensaciones y motricidad, entre otras cosas.

El sistema nervioso autónomo es el responsable de ayudarnos a mantener homeóstasis en el cuerpo.

El sistema nervioso autónomo explica mucho de la biología que hay detrás del estrés.

El sistema nervioso autónomo, se divide en el sistema nervioso simpático y parasimpático.

Tal vez has escuchado ya esto antes.

La rama simpática se encarga de protegernos del peligro y es conocido como la rama de «luchar o huir». Reacciona al estrés con mecanismos poderosos que nos mantienen sanos y salvos. Evolucionó en esta manera para  protegernos del peligro como por ejemplo de osos o tigres, con la facilidad de enviar mucha energía a nuestro corazón, pulmones, brazos y piernas para combatir cualquier peligro.

Pero el problema al que actualmente nos enfrentamos es que ya no se requiere tanta energía del sistema simpático para combatir el estrés moderno.

Ahora, en lugar de ser atacados por un tigre el ataque puede llegar por ejemplo  de nuestra bandeja de correo electrónico llena de mensajes urgentes.

Con esta clase de peligros ya no se requiere demasiada energía en nuestros brazos, piernas y corazón para luchar o huir.

Se requiere más bien una actitud calmada y creatividad cognitiva para resolver las amenazas modernas.

Pero nuestro sistema nervioso simpático reacciona de igual forma a esta clase de peligros que a los que teníamos antes, así que activa la respuesta de luchar o huir, provocando estrés y afectando a la energía que necesita para digerir alimentos, para descansar, reparar tejidos, y en definitiva restaurarnos.

Así cuando ya tenemos estrés crónico, podemos observar altas tendencias de insomnio, gastritis, colitis …… ya que  el cuerpo no tiene oportunidad de bajar a un ritmo más armonioso.

El sistema parasimpático al contrario, se encarga de ayudarnos a bajar el estrés, regularizar la homeostasis y salud del cuerpo enviando señales para descansar, digerir alimentos, relajar, dormir, controlar la interacción social, entre otras muchas cosas.

Nuevas investigaciones del sistema nervioso parasimpático nos explican que el sistema también se divide en dos ramas, controlado por un nervio bastante mágico llamado el nervio vago.

En estos recientes estudios se ha conocido que tonificar, relajar  y estimular este nervio nos puede ayudar con la regularización del estrés.

Comprender las funciones y sensaciones de nuestro sistema nervioso es como una asignatura dentro de la Conciencia Corporal y necesitamos un poco de tiempo para poder entrar en este contacto más sutil.

Entrar en una relación con él, puede significar empezar a observar tus niveles de estrés en tu cuerpo y comprender cómo esto te afecta.

«El estrés es uno de nuestros mayores obstáculos para lograr tener más salud., bienestar y un mejor sentido de conciencia en el planeta. Sin embargo, hay algo aún más frecuente, especialmente en las grandes ciudades: el estrés crónico y sostenido, donde durante largos períodos de tiempo una persona no parece tener ninguna ruptura con las demandas de su vida. Nuestro sistema nervioso se altera al grado en el que hemos olvidado cómo es esa sensación de tener una respiración orgánica y natural, sentirnos relajados , poder conciliar un sueño reparador, recuperarnos rápido de una enfermedad, disfrutar de interacciones sociales de manera relajada etc. En este caso, el sistema nervioso simpático y el sistema nervioso parasimpático, a menudo están desequilibrados y están constantemente alerta a la conciencia de un peligro o amenaza.»

 

¿Dónde está, qué hace mi Sistema Nervioso?

Muchas personas tienen la idea de que sólo el cerebro es el sistema nervioso pero realmente nuestro cerebro tiene una conexión con todo nuestro cuerpo.

Gracias a los nervios y a las más de 86 mil millones de neuronas que tenemos y que nos recorren desde los dedos de los pies hasta nuestros órganos vitales, desde el tejido de nuestro sistema inmune hasta dentro de nuestros músculos.

Nuestro Sistema Nervioso está EN TODO NUESTRO CUERPO.

Algunos de los sistemas que tiene nuestro cuerpo son:

Sistema Digestivo

Sistema Endocrino

Sistema de Fascia

Sistema Óseo

Sistema Muscular

Sistema Cardiovascular

Sistema Respiratorio

Sistema Linfático

NUESTRO SISTEMA NERVIOSO CONTROLA TODOS LOS ANTERIORES

Es mucho trabajo y mucha comunicación. Se necesita un sistema muy robusto y rápido. Tiene un sistema de comunicación bastante ágil que puede transmitir señales a velocidades de 100 metros por segundo.

Está preparado para reaccionar rápidamente a los estímulos de la vida, así como mandar y controlar todos los demás sistemas del cuerpo.

¿Qué hace mi Sistema Nervioso?

Nuestro Sistema Nervioso se dedica a escucharnos, a estar atento a nuestro ambiente y al mismo tiempo funcionar como el sistema de comunicación del cuerpo.

Es uno de los primeros sistemas que desarrolla el embrión y después de nacer el sistema se va adaptando y aprendiendo a una gran velocidad, registrando los diversos cambios y adaptándose a nuestro entorno y ambiente.

Responde constantemente a los estímulos tanto fuera como dentro del cuerpo.

Existe una gran complejidad en cuanto a su papel y las funciones que realiza.

Se dedica a estar alerta ante el peligro, ayudarnos a digerir alimentos, relajarnos y prepararnos para el sueño, interpretar señales sociales, regular el movimiento, registrar sensaciones, enviar actividades específicas a otros órganos, regular sustancias químicas dentro del cerebro y la médula espinal entre muchas otras cosas.

Si comienzas a mejorar tu relación con él, te llenarás de una sabiduría que te ayudará a cuidarte mejor, prevenir enfermedades y también a gestionar los retos de salud que puedas tener.

Nuestra conexión cuerpo-mente

Para poder comprender nuestra conexión cuerpo-mente  deberíamos empezar todos a entender un poco más acerca del sistema nervioso.

Sabemos que nuestro sistema nervioso es importante , pero muchos de nosotros lo vemos como un ente misterioso y difícil de entender.

Debemos reconocer que aún hay mucho por investigar y que la ciencia descubre cosas nuevas cada día.

Pero lo que si me gustaría comentarte es que como educadora corporal veo continuamente como al acercarnos cada día más a este sistema encontramos un tesoro espectacular.

Empezamos a comprender mejor nuestro estrés, nuestra manera de reaccionar a la vida, los mensajes corporales que nos llegan. Tenemos mejores herramientas para nuestra salud y bienestar, y hasta un nuevo tipo de inteligencia que nos permite ayudarnos en situaciones difíciles para poder trascender nuestras emociones.

Definitivamente, NO HAY PAREDES EN EL CUERPO.

Cuando tocamos el cuerpo también tocamos la mente, las emociones, el espíritu. Todo está interconectado. El sistema nervioso nos enseña eso. Lo que comes, lo que dices, cómo te mueves, tiene implicaciones importantes en esta conexión cuerpo-mente.

 

¿Qué música emites?

La vida está creando a través de ti, de forma que tú eres su instrumento.

Usando una metáfora, la vida es el viento, tu cuerpo afinado es la flauta y la música es la creación de la vida a través de ti.

Nuestro cuerpo es pues ese instrumento a través del cual experimentamos la vida.

Siguiendo con la metáfora, nuestros pensamientos, nuestras emociones serían las notas con las que cada uno a nivel individual componemos nuestra partitura musical y que presentamos al mundo.

Todo ello se refleja en el estado de nuestro cuerpo.

Si estamos en coherencia emocional, es decir, si aquello que sentimos, aquello que pensamos, aquello que decimos y aquello que hacemos está en resonancia, hay armonía en la música que emitimos. Si, por el contrario, sentimos A, pensamos B, decimos C o nos callamos y hacemos D o nos quedamos quietos, nuestra partitura musical es caótica.

Ayudándome pretende acompañarte a un nivel global.

Siguiendo la metáfora, te acompañamos para afinar el instrumento musical que es tu cuerpo, acercándolo a su forma más saludable a nivel físico, a nivel emocional aprendes cuál es el diálogo incoherente que te dices a ti mismo y puedes decidir darle coherencia, a nivel energético recuperas la libre circulación de la energía corporal y a nivel espiritual recuperas tu conexión con el Ser que eres.

«No hay puerto favorable para aquél que no sabe a qué puerto se dirige.

Endereza el mástil de tu barco, tu eje de vida, tu columna vertebral, encuéntrate a ti mismo, sé coherente y fluirás por la vida, dejando que tu viento te lleve ahí de donde nunca te has ido en realidad»

Un puente hacia nosotros mismos

En las culturas occidentales ha existido y parece que en algunos contextos todavía existe  una tendencia histórica a considerar el cuerpo humano de dos formas contradictorias.

Se considera el cuerpo como una fuente de placer pero también como un elemento pecaminoso y a la vez distinto de la mente, que parece que es más sutil.

En las últimas décadas se han producido diversos esfuerzos, intelectuales, psicológicos y espirituales con la intención de establecer un puente entre estas dos visiones, con el fin de lograr un compromiso más integrador del cuerpo aunque en algunos casos y contextos todavía parece que no es suficiente.

«El movimiento y el arte se inspiran mutuamente. El proceso creativo de vivir el arte, el movimiento y la vida de cada uno es el mismo»

Barbara Mindell

Pero parece que todavía le tenemos miedo al cuerpo.

Parece que todavía es arriesgado despertar las experiencias arcaicas más dolorosas y las zonas muertas que constituyen sus huellas, en definitiva, asumir la responsabilidad del estado de nuestro cuerpo, tomar poco a poco conciencia de él hasta sentir la propia vida tomar cuerpo.

Hacerse cargo de uno mismo y correr con los gastos de la propia madurez.

Pero aunque no seamos conscientes, nos corresponde a nosotros tomar esa decisión.

La invitación pues es ayudarnos de ejercicios que nos permitan la profundización en la afectividad y en la intimidad que uno experimenta consigo mismo  ya que están asociados con el incremento del flujo de la oxitocina, un neurotransmisor hormonal que favorece el amor y la bondad.

El Ruido de Fondo

 

La mayoría de las personas nos sentimos felices o tristes y andamos perdidos en cuanto a los motivos que han causado que estemos así. Son múltiples las cosas que forman parte del día a día. Nos levantamos y ya tenemos una predisposición a ver los acontecimientos del día que comienza de una manera u otra según hayamos dormido. Si desayunamos en gran cantidad, la pesadez comienza a hacer que nos sintamos poco predispuestos a la acción, lo que nos puede causar sensación de tristeza.

De pronto, de una manera fugaz, pasa por nuestra cabeza el recibo de la luz pendiente de pago. Este flash pasa a un segundo plano cuando alguien nos reclama su atención para hacernos ver que hemos dejado cualquier otra tarea pendiente. Esto que, en otras ocasiones tomaríamos a broma o quitándole hierro, se convierte en una agresión. Nos vemos respondiendo a nuestro interlocutor de forma desproporcionada ¿Cuál ha sido la causa de nuestra respuesta?

Podríamos decir que lo que aquella persona nos ha dicho, pero sería falso. Es un cúmulo de circunstancias, en muchos casos ajenas a nuestra conciencia, el que ha ido configurando nuestro estado: informaciones internas y externas que se pueden dar por debajo del reconocimiento de la conciencia que producen respuestas emocionales.

Como vemos, debajo de la conciencia se suceden numerosos procesos que configuran su base, procesos que generan murmullo, un ruido de fondo, del que emergen gritos señalándonos lo inmediatamente importante para hacer. La pregunta es ¿Qué emoción tenemos cuando no tenemos emoción? ¿Qué emoción trasluce en nuestra cara?

Las variaciones de la emoción son infinitas, aunque sólo tengamos una docena de palabras para definirlas. Todos tenemos un nivel de base en nuestra emocionalidad, que sería equivalente de modo metafórico a nuestra tasa cardiaca en reposo, a partir del que oscilamos, subimos o bajamos para terminar volviendo a él. Seguro que conoces gente que siempre está alegre o siempre parece cansada, con independencia de los acontecimientos externos. Gente muy variable y otra muy estable. Este nivel basal puede venir determinado genéticamente o aprenderse, y por tanto ser modificable.

En todo caso, marca nuestro punto de partida y el espacio de cambio emocional. Tomar conciencia de ese “ruido de fondo” es el primer paso hacia nuestra transformación.

Gracias

Los Pies también hablan

Quizá has hecho el test que te propuse en el artículo anterior para poder tomar conciencia del apoyo de tus pies. Continuando con ese artículo, y extraído del libro “Conocernos” ¿Qué nos quiere decir el cuerpo con la enfermedad?, os voy a seguir hablando de los pies.

¿Qué nos quieren decir nuestros pies?

Los pies son el soporte sobre el que nos asentamos, nuestro punto de apoyo en el suelo, la base sobre la que nuestro cuerpo se sostiene para poder estar de pie, para desplazarse, para moverse, para ir hacia delante. Son nuestro contacto con la tierra, con la vida, con los demás. Los pies, por tanto, representan nuestras posiciones, afirmadas y reconocidas y, como consecuencia, los criterios con los que regimos nuestra vida, nuestros ideales y nuestras convicciones. Simbolizan el papel oficial que interpretamos, nuestras actitudes, nuestros apoyos en las relaciones, sobre todo suelen estar vinculados a la madre y a nuestro arraigo. Por último, son también símbolo de libertad ya que nos permiten el movimiento.

Los pies nos muestran de qué manera avanzamos por la vida: Unos pies grandes indican a una persona que en su infancia estuvo muy unida a su madre. Es posible que tenga cierta tendencia al materialismo. Por el contrario, unos pies pequeños nos indican que el apoyo lo encontraba en lo paterno y puede tratarse de personas atraídas por lo intelectual y lo espiritual. Unos pies planos corresponden a una persona que busca el afecto de la madre, cuando soy niño no quiero separarme de mi madre, o ella…..”Me impide despegarme y me clava al suelo”, “estoy aplastado por mi madre”. El pie con una excesiva bóveda plantar asemeja a una persona que se acurruca y se repliega sobre si misma expresando así su necesidad de autonomía en relación a la madre. “Me resisto al agobio de mi madre”.

Las personas con unos pies pesados están firmemente arraigadas al suelo, a la seguridad. Son personas de fiar, constantes y realistas y poco dadas al plano intelectual.

Pies calientes: Es el arquetipo de la dulzura, sinónimo de bienestar. A las personas que tienen los pies calientes les hubiera gustado que su madre fuese más buena, dulce, cálida, más amorosa. Pies fríos: “Mi madre es fría, no tengo ganas de tocarla, porque su contacto es desestabilizante”.

Las personas que caminan sobre las puntas de los pies tienen un grave problema con la madre: “No la quiero ver, no la quiero tocar”. Al mismo tiempo tienen poco contacto con la realidad, no echan raíces en ninguna parte y son poseedores de grandes sueños, fantasías y enorme creatividad. Caminar con los pies hacia fuera puede ser un signo de apertura, de extroversión; lo contrario, es decir, caminar con los pies mirando hacia adentro, nos hablaría de una persona tímida que tiene miedo a  avanzar, “voy, pero no tengo ganas de ir”. Por su parte aquellas personas que caminan apoyándose principalmente sobre su talón, como si fueran pisando huevos, tienen la tendencia de rehuir la vida ya que por  la postura que adoptan son propensos a ser derribados hacia atrás fácilmente.

Los callos en los pies expresan nuestra necesidad de protegernos de nuestra madre. “Necesito protegerme de mi madre”. Fascitis plantar: Cólera en relación a la madre o la función materna. Rabia reprimida. “No tengo derecho a expresarla”.

Espolones calcáneo: (hueso del tarso que forma el talón). Acusarse profundamente a uno mismo, a lo que se es.  Verse obligado a frenar en seco. Sentimiento de no encontrar apoyo o que hemos perdido algún apoyo.

Tendinitis tendón de Aquiles: Permite la propulsión del cuerpo. “Desvalorización en la impulsión vivida en el presente” real o simbólica, y a veces es subjetiva. La planta del pie representa a la madre, pero a nivel simbólico, es la casa donde se encuentra la madre, la casa familiar. “No tengo derecho a marcharme de casa”, a poner el pie en el suelo para marcharme. “He querido marcharme, pero no he podido”. Me culpabilizo de pensar que quería marcharme.

Pie inmovilizado= situación no aceptada Por lo tanto, los problemas en los pies hablan de los conflictos que cada uno tiene en relación con la madre, (puede tratarse también de una madre simbólica que protege: la Seg.Social o las Ayudas Estatales…etc.) y de su posición frente al mundo. Nos indican que las posiciones que tomamos o mantenemos carecen de fiabilidad o de seguridad. Es propio de las personas que tienen miedo, de las que temen expresar sus propias opiniones, de las que no se sienten a gusto consigo mismo o no aceptan la posición que mantienen en ese momento. También puede expresar la percepción de no avanzar, de estar estancado, de dar vueltas en torno a lo mismo, quizás por no saber qué actitud tomar frente a una situación, por “no saber adónde ir”.

Cuando la tensión se manifiesta en el pie derecho, significa que tiene relación con lo masculino y, cuando se presenta en el pie izquierdo, tiene relación con lo femenino.

Para cada dedo del pie izquierdo, comenzando por el pulgar, le corresponden las siguientes energías: tristeza, emociones y creatividad, amor, optimismo, confianza y sexo.

Para los dedos del pie derecho, comenzando de nuevo por el pulgar, son las siguientes: alegría, deseo, agresividad y decisión, apego, miedo e inseguridad.

Ahora sí, veamos cómo se interpreta: Dedo liso: expresa los sentimientos o las consideraciones de tipo intelectual de forma modesta pero decidida. Dedo en bloque: la energía que refleja este tipo de dedo puede expresarse de forma demasiado brusca. Es innegable que se trata de una persona poco flexible, de carácter dominante y muy poco dada a la negociación. Dedo con abultamiento: Cuando encontramos esa pequeña protuberancia bajo el dedo podemos estar seguros de que existen aspectos que no se aprecian a primera vista. Estamos ante una gran cantidad de energía oculta.

Dedo con callo o juanete: los juanetes indican siempre que se está ocultando alguna emoción. Cuando el dueño o la dueña hacen algo que, por la razón que sea, no consideran correcto, es muy probable que encontremos un juanete en el dedo relacionado con la expresión de ese sentimiento. Cuello de botella: un dedo con esta forma, como si lo hubieran apretado en la parte central, revela que la energía se estanca temporalmente y, como en un embotellamiento de tráfico, no hay posibilidad de aumentar su velocidad de salida.

Dedos anchos y grandes: pertenecen siempre a personas muy dotadas para la argumentación dialéctica, que hablan largo y tendido. Dedo torcido: un dedo así indica un cambio del rumbo general. Pertenece a una persona con un principio muy distinto a su final. En un dedo torcido (en la raíz) representa una determinada reacción que luego cambia e impide que el mundo exterior reconozca la anterior energía, es decir, se niega la energía original y se presenta como procedente de otras fuentes.

Dedo ladeado: en este caso se trata de que su dueño o dueña demuestra cosas distintas a las que realmente piensa o siente. Esta configuración no permite que la energía se mantenga en su dirección original. Dedos doblados: los dedos que se doblan ajustándose a la línea del pulgar y el meñique indican cierta capacidad para la manipulación. Dedo en tensión: cuando se produce tensión en un dedo cualquiera, estamos ante un cambio en marcha. Con frecuencia, éste presenta un color distinto a los demás producido por el aumento de energía y actividad. Dedo desviado: un dedo desviado de su dirección original que se inclina hacia el meñique demuestra una completa superación del pasado y una necesidad de abordar rápidamente el futuro. Ansias de éxito rápido. Dedo con la punta cuadrada: indica una forma intransigente de expresar la energía. Se trata de una persona que no está sobrada de tacto y que sabe defenderse cuando la atacan. Así soy yo, y no quiero cambiar.

Marcas abultadas y horizontales en la uña: oleadas en el terreno de las emociones. La energía conectada con un dedo que tiene ese tipo de uña causa inestabilidad emocional. Dedo levantado: este tipo de dedo apunta al aire y carece de conexiones con la tierra. El carácter correspondiente es fantástico y presenta tendencia a soñar despierto y a evadirse de los problemas o de la realidad que no le satisface. Dedo en gancho: refleja que su dueño o dueña ha sufrido fuertes imposiciones del mundo exterior por parte de alguna autoridad dominante que no le ha permitido expresarse sin libertad. Dedo redondeado: la punta redonda indica que la expresión se suaviza en los puntos finales. La personalidad correspondiente a la forma redonda adopta actitudes tácticas por naturaleza y pude ser dócil y temerosa de emitir su propia opinión. Forma de espátula: esta forma facilita la expresión de una gran cantidad de energía que se manifiesta con fuerza y, por lo general, de modo imprevisto.

Para terminar, como siempre,  te invito a que te saques los zapatos, mires tus pies y empieces a descubrir más sobre ti mismo

Gracias

Una Sesión de Pies

Hemos llevado la atención a nuestros pies y hemos trabajado con ellos con la intención de poder apoyarnos, caminar, levantarnos y estar de pie de una forma más fácil, más equilibrada, ganando confianza para aprender a sostenernos en nosotros mismos.

Una sesión presencial de alineación corporal activa  diferente pero no por ello menos interesante y constructiva.

Gracias