¿Dónde está, qué hace mi Sistema Nervioso?

Muchas personas tienen la idea de que sólo el cerebro es el sistema nervioso pero realmente nuestro cerebro tiene una conexión con todo nuestro cuerpo.

Gracias a los nervios y a las más de 86 mil millones de neuronas que tenemos y que nos recorren desde los dedos de los pies hasta nuestros órganos vitales, desde el tejido de nuestro sistema inmune hasta dentro de nuestros músculos.

Nuestro Sistema Nervioso está EN TODO NUESTRO CUERPO.

Algunos de los sistemas que tiene nuestro cuerpo son:

Sistema Digestivo

Sistema Endocrino

Sistema de Fascia

Sistema Óseo

Sistema Muscular

Sistema Cardiovascular

Sistema Respiratorio

Sistema Linfático

NUESTRO SISTEMA NERVIOSO CONTROLA TODOS LOS ANTERIORES

Es mucho trabajo y mucha comunicación. Se necesita un sistema muy robusto y rápido. Tiene un sistema de comunicación bastante ágil que puede transmitir señales a velocidades de 100 metros por segundo.

Está preparado para reaccionar rápidamente a los estímulos de la vida, así como mandar y controlar todos los demás sistemas del cuerpo.

¿Qué hace mi Sistema Nervioso?

Nuestro Sistema Nervioso se dedica a escucharnos, a estar atento a nuestro ambiente y al mismo tiempo funcionar como el sistema de comunicación del cuerpo.

Es uno de los primeros sistemas que desarrolla el embrión y después de nacer el sistema se va adaptando y aprendiendo a una gran velocidad, registrando los diversos cambios y adaptándose a nuestro entorno y ambiente.

Responde constantemente a los estímulos tanto fuera como dentro del cuerpo.

Existe una gran complejidad en cuanto a su papel y las funciones que realiza.

Se dedica a estar alerta ante el peligro, ayudarnos a digerir alimentos, relajarnos y prepararnos para el sueño, interpretar señales sociales, regular el movimiento, registrar sensaciones, enviar actividades específicas a otros órganos, regular sustancias químicas dentro del cerebro y la médula espinal entre muchas otras cosas.

Si comienzas a mejorar tu relación con él, te llenarás de una sabiduría que te ayudará a cuidarte mejor, prevenir enfermedades y también a gestionar los retos de salud que puedas tener.

Nuestra conexión cuerpo-mente

Para poder comprender nuestra conexión cuerpo-mente  deberíamos empezar todos a entender un poco más acerca del sistema nervioso.

Sabemos que nuestro sistema nervioso es importante , pero muchos de nosotros lo vemos como un ente misterioso y difícil de entender.

Debemos reconocer que aún hay mucho por investigar y que la ciencia descubre cosas nuevas cada día.

Pero lo que si me gustaría comentarte es que como educadora corporal veo continuamente como al acercarnos cada día más a este sistema encontramos un tesoro espectacular.

Empezamos a comprender mejor nuestro estrés, nuestra manera de reaccionar a la vida, los mensajes corporales que nos llegan. Tenemos mejores herramientas para nuestra salud y bienestar, y hasta un nuevo tipo de inteligencia que nos permite ayudarnos en situaciones difíciles para poder trascender nuestras emociones.

Definitivamente, NO HAY PAREDES EN EL CUERPO.

Cuando tocamos el cuerpo también tocamos la mente, las emociones, el espíritu. Todo está interconectado. El sistema nervioso nos enseña eso. Lo que comes, lo que dices, cómo te mueves, tiene implicaciones importantes en esta conexión cuerpo-mente.

 

¿Qué música emites?

La vida está creando a través de ti, de forma que tú eres su instrumento.

Usando una metáfora, la vida es el viento, tu cuerpo afinado es la flauta y la música es la creación de la vida a través de ti.

Nuestro cuerpo es pues ese instrumento a través del cual experimentamos la vida.

Siguiendo con la metáfora, nuestros pensamientos, nuestras emociones serían las notas con las que cada uno a nivel individual componemos nuestra partitura musical y que presentamos al mundo.

Todo ello se refleja en el estado de nuestro cuerpo.

Si estamos en coherencia emocional, es decir, si aquello que sentimos, aquello que pensamos, aquello que decimos y aquello que hacemos está en resonancia, hay armonía en la música que emitimos. Si, por el contrario, sentimos A, pensamos B, decimos C o nos callamos y hacemos D o nos quedamos quietos, nuestra partitura musical es caótica.

Ayudándome pretende acompañarte a un nivel global.

Siguiendo la metáfora, te acompañamos para afinar el instrumento musical que es tu cuerpo, acercándolo a su forma más saludable a nivel físico, a nivel emocional aprendes cuál es el diálogo incoherente que te dices a ti mismo y puedes decidir darle coherencia, a nivel energético recuperas la libre circulación de la energía corporal y a nivel espiritual recuperas tu conexión con el Ser que eres.

«No hay puerto favorable para aquél que no sabe a qué puerto se dirige.

Endereza el mástil de tu barco, tu eje de vida, tu columna vertebral, encuéntrate a ti mismo, sé coherente y fluirás por la vida, dejando que tu viento te lleve ahí de donde nunca te has ido en realidad»

Un puente hacia nosotros mismos

En las culturas occidentales ha existido y parece que en algunos contextos todavía existe  una tendencia histórica a considerar el cuerpo humano de dos formas contradictorias.

Se considera el cuerpo como una fuente de placer pero también como un elemento pecaminoso y a la vez distinto de la mente, que parece que es más sutil.

En las últimas décadas se han producido diversos esfuerzos, intelectuales, psicológicos y espirituales con la intención de establecer un puente entre estas dos visiones, con el fin de lograr un compromiso más integrador del cuerpo aunque en algunos casos y contextos todavía parece que no es suficiente.

«El movimiento y el arte se inspiran mutuamente. El proceso creativo de vivir el arte, el movimiento y la vida de cada uno es el mismo»

Barbara Mindell

Pero parece que todavía le tenemos miedo al cuerpo.

Parece que todavía es arriesgado despertar las experiencias arcaicas más dolorosas y las zonas muertas que constituyen sus huellas, en definitiva, asumir la responsabilidad del estado de nuestro cuerpo, tomar poco a poco conciencia de él hasta sentir la propia vida tomar cuerpo.

Hacerse cargo de uno mismo y correr con los gastos de la propia madurez.

Pero aunque no seamos conscientes, nos corresponde a nosotros tomar esa decisión.

La invitación pues es ayudarnos de ejercicios que nos permitan la profundización en la afectividad y en la intimidad que uno experimenta consigo mismo  ya que están asociados con el incremento del flujo de la oxitocina, un neurotransmisor hormonal que favorece el amor y la bondad.

Relajar los brazos y las manos

Esta es una sesión corta que puedes realizar cuando estás muchas horas trabajando en el  ordenador o estudiando, si tocas algún instrumento musical  o cuando sientes que tienes tus hombros, brazos y manos muy cargados, muy tensionados o sientes alguna molestia.

Son movimientos fáciles que te pueden ayudar y que no requieren de mucho tiempo.

 

https://youtu.be/zXGmPC_ZTwQ?si=koFlu-vgw6g3HAT0